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lunes, 3 de noviembre de 2008

ITIL y el Cambio Cultural

Tradicionalmente la TI viene trabajando de forma reactiva y poco eficiente, de espaldas a la organización, centrándose más en la tecnología y menos en el cliente. Desde hace tiempo se están haciendo esfuerzos por replantear esta situación.

La TI vive aislada dentro de la organización, los demás departamentos la consideran como un “mal necesario” y como un puro centro de coste, sin mayores implicaciones en el negocio.

Esto es debido a dos factores: por el lado de la TI una visión centrada exclusivamente en la tecnología, por otro lado el resto del negocio, que ven a la TI como algo oculto y complicado con la que es imposible hablar y mucho menos entender.

Para poder solucionar este desfase entre el negocio y la TI debemos analizar las causas:
  • Aislamiento: La TI es autosuficiente y autónoma en su funcionamiento. Se trabaja de forma reactiva intentando responder sobre la marcha a las peticiones de los demás departamentos del negocio, sin conocer a priori las necesidades del mismo.
  • Comunicación: En la TI se habla sólo en lenguaje técnico, los clientes y usuario son incapaces de entender el significado del mismo, para ellos es un mundo extraño y complicado.
  • Alineamiento: La TI no sabe nada del negocio, ni el negocio de la TI. Los cambios en la empresa se realizan sin la intervención de la TI a pesar de que ésta va a ser la encargada de crear y mantener los sistemas informáticos que los soporten. Esto provoca una falta de previsión, un sobre coste de los productos, frustración, trabajo reactivo, etc.
  • Estructura interna: Grandes gurús han definido modelos de trabajo y gestión para todas las áreas del negocio, pero la TI parece que se quedaba al margen. Debido a esto nos encontramos con una gestión anticuada en el interior de la TI, con gente agrupada por departamentos cerrados, cada uno dedicado a su trabajo pero sin visión de conjunto.
Modelos de gestión de la TI

Afortunadamente todo esto puede ser subsanado gracias a la incorporación de las buenas prácticas de ITIL para la gestión de la TI. ITIL promueve el cambio en la manera de trabajar, enfocando los objetivos en el cliente y los servicios ofrecidos. Rompe la barrera del departamento y se centra en la colaboración, a través de objetivos comunes, de forma que conseguiremos ser mucho más efectivos y eficientes. Unos procesos bien definidos y unos procedimientos claros son la clave para la correcta prestación de servicios.

Si vemos su estructura desde el modelo clásico nos daremos cuenta que ITIL nos cubre la zona Operacional y en parte la zona Táctica. Pero ITIL no es la única herramienta que disponemos para una correcta organización de la TI. CobiT nos ofrece una ayuda para cubrir la zona Táctica y finalmente poder construir un Cuadro de Mando Integral para la zona Estratégica. También tenemos metodologías para la Gestión del Desarrollo (CMMi) para la Gestión de Proyectos (PMI, PRINCE2) y muchas otras.

Es decir, gracias a los modelos actuales podremos gestionar y controlar correctamente nuestra TI, alienándola estratégicamente con el negocio y participando en sus decisiones. La TI pasa a ser un aliado en el negocio en lugar de una ‘caja negra’. Cada vez más CEOs se están dando cuenta de esto y convocan a los CIOs para la toma de decisiones estratégicas del negocio.

Hay gran cantidad de artículos que se centran en cada uno de los modelos comentados, pero yo me quiero referir en otro aspecto que considero fundamental para el correcto alineamiento y que en algunas ocasiones se olvida: las personas.

El cambio en las personas

La adopción de ITIL implica un cambio cultural en la forma de gestionar las TI y la relación entre el resto de los departamentos de la empresa. Desde la TI se hace un esfuerzo de cara al cliente y usuario, pero ahora también el resto del negocio debe hacer un esfuerzo por integrar la TI en sus decisiones. Deben existir cauces de comunicación apropiados que garanticen que la información fluye a través de todos los niveles.

Los cambios, tanto dentro de la TI como para el resto del negocio, van a ser grandes, incluso supondrá un cambio cultural en la forma de gestionar la empresa. Si este cambio no viene avalado por la dirección será imposible su aplicación.

Pero, ¿a que me refiero cuando hablo cambio cultural? Bien, podemos verlo desde dos puntos de vista, el interior de la TI y el resto de los departamentos.

El cambio dentro de la TI

Cuando implantamos ITIL para la gestión de la TI estamos promoviendo un nuevo sistema jerárquico y una readaptación de las estructuras actuales, pasamos de un modelo con departamentos cerrados – redes, software, sistemas – a un entorno cooperativo basado en procesos multidisciplinares. Los ‘héroes’, tan habituales en el modelo actual, no sólo no serán necesarios sino que deben ser evitados; la jerarquía vertical pasa a un segundo plano y nos centramos en un modelo horizontal; estableceremos nuevos procedimiento, mediciones, controles, etc.

Esto creará rechazo debido a varios factores: temor a pérdida de poder, temor a no estar a la altura, miedo a los cambios, falta de cultura de trabajo en equipo, etc. Es lógico que esto ocurra, pero ¿se puede evitar?

Al intentar implantar cualquier nueva metodología oiremos frases como estas: “Siempre lo hemos hecho así y no hemos tenido problemas”, “Estamos muy ocupados para dedicarnos a esto”, “Nunca funcionará”, “Si funciona ¿para que cambiar”, y muchas otras de este estilo.

Si queremos tener éxito en la puesta en práctica de cualquier modelo necesitamos establecer un plan de Gestión del Cambio (MoC) que ayude a consolidar nuestros esfuerzos. Sin esto todo nuestro trabajo se terminará desmoronando ya que, en última instancia, son las personas las que tiene que trabajar con él.

Si nos fijamos en las causas que provocan el rechazo veremos que son básicamente tres: experiencias pasadas, falta de formación y, sobre todo, falta de información.

Para evitar malograr nuestros esfuerzos y crear resistencias innecesarias debemos mantener informados a todos y cada uno de los miembros de la TI de los cambios que se avecinan, explicarles las ventajas que redunda, hacerlos partícipes del plan, establecer los nuevos roles y responsabilidades y definir un plan de formación adecuado a cada nivel.

Habrá que estar atentos al conflicto interno y atajarlo antes de que se extienda, convirtiendo a los mas reacios en nuestros mayores aliados y eligiendo líderes del cambio con suficiente fuerza y prestigio entre sus compañero como para arrastrarlos satisfactoriamente hacia el nuevo sistema de trabajo.

En algunos casos, sobre todo a las personas de mayor jerarquía, no será suficiente con esto y tendremos que definir un modelo de coaching o mentoring para ayudarles en el proceso, hasta conseguir convencerlos. No cometamos el error de imponer nuestros criterios a la fuerza porque a la larga sólo fracasaremos, esto no es una guerra, no hay que vencer a ningún enemigo. Tenemos que conseguir que las personas interioricen y asuman el cambio sin sentirse vencidos, y, por ende, humillados y menospreciados.

El cambio en el resto del negocio

La TI va a hacer un esfuerzo por establecer unas correctas relaciones con el resto de los departamentos del negocio, dialogando en su lenguaje y alineándose con sus necesidades.

Este esfuerzo debe ser vendido al resto del negocio para que entiendan el nuevo método de relación. La TI pasará a ser un proveedor de servicios dentro de la empresa y como tal debe ser tratado. Puede que incluso ahora deban pagar por los servicios prestados y con seguridad deberán definir unos Niveles de Acuerdo de Servicio que establecerá el modelo de colaboración.

Ya no vale todo. La TI está para dar un servicio de calidad conforme a lo establecido, pero no más. Se acabó el ser todo ‘para ayer’, se acabó el llamar directamente al amigo de informática para que me arregle determinado problema. Ahora la relación con la TI se profesionaliza.

La creación de un Centro de Servicios al Cliente garantiza un servicio más rápido y eficiente, mejor organizado y orientado a solucionar los problemas de los usuarios. El proceso de Gestión de Nivel de Servicio facilita el dialogo de la TI con sus clientes – resto de los departamentos del negocio – para garantizar una relación de igual a igual, una mayor efectividad y eficiencia, una orientación a los servicios y una mejora continua en la prestación de los mismo.

Todo esto debe ser claramente comprendido por el negocio y las personas que lo componen. Hay que establecer un plan de comunicación desde la TI hacia el resto de la empresa para garantizar que se conoce el nuevo modelo. Hay que venderles las ventajas y hacerles entender que ciertas relaciones han cambiado por el bien del negocio y de ellos mismos. Estableceremos unos cauces de comunicación entre la TI y el resto del negocio que tienen que ser comprendidos, asumidos y respetados.

Conclusión

Es imprescindible que las TI asuman el nuevo rol dentro de la organización y que, a su vez, la organización les apoye y respete en este cambio.

Nunca hay que olvidar que las personas son una de las tres P – Personas, Procesos, Programas - del triángulo para la consecución de la calidad. Es necesario promover el cambio cultura tanto dentro como fuera de la TI antes de ponerlo en marcha. Tenemos que romper las resistencias, y promover y ayudar a las personas. Debemos evitar el rechazo y reencauzarlo en la búsqueda de unos objetivos comunes. Formación e información son las palabras clave para conseguir el éxito.

ITIL v2 en las PYMES

Desde hace mas de una década ITIL viene demostrando que la aplicación de sus ‘buenas prácticas’ mejora considerablemente el funcionamiento de las TI, alineándolas con el negocio, ahorrando costes y haciéndolas mucho más eficaces y eficientes.

ITIL (IT Infrastructure Library) estable un modelo de buenas prácticas en la gestión de las TIC basándose en un conjunto de 10 procesos interrelacionados entre si y con el foco puesto en la prestación de servicios, la calidad y la satisfacción del cliente. Aplicando correctamente ITIL tendremos una TI alineada con las necesidades del negocio y con procedimientos de trabajo repetibles, que podremos monitorizar, medir y mejorar. Rompemos la barrera de los departamentos de la TI creando una estructura horizontal y con objetivos y metas claramente definidos.

Dentro de ITIL encontraremos procesos tácticos, con una visión a medio-largo plazo, como gestión de la capacidad, gestión de la disponibilidad o gestión de niveles de servicio; y procesos operativos, orientados a la solución inmediata de incidentes, problemas y cambios: Los primeros dentro del grupo de Provisión de Servicios, nos ayudan a alinear la TI con las necesidades del negocio (cliente); los segundos, denominados Soporte del Servicio, se encargan del mantenimiento del servicio de la TI a los usuarios dentro de los parámetros de calidad definidos, de evitar la repetición de los problemas y de un correcta gestión de los cambios en la TI. Cada uno de estos procesos –con sus propios objetivos, procedimientos, metas- es capitaneado por un gestor del proceso que garantiza una mejora continua y una integración con el resto de los procesos ITIL. La mejora de los procedimientos de trabajo, la alineación entre la tecnología y la prestación de servicios y una clara definición de objetivos redundará en una mejora en la calidad percibida por el cliente, una mejor eficiencia y una reducción de costes operacionales.

No obstante, hay una opinión generalizada que dice que ITIL es sólo para las grandes empresas con grandes sistemas informáticos. Nada más lejos de la realidad. Es más, cada vez es más frecuente que las grandes empresas subcontraten sus servicios informáticos a terceras – muchas de ellas PYMES – y, con frecuencia creciente, que se pida que la TI que se subcontrata cumpla con las buenas prácticas ITIL y en breve con las certificaciones ISO 20000 e ISO 27001.

Cuando hablamos de PYMES incluimos una gran cantidad de empresas, pero a efectos del presente artículo las dividiré en tres grandes grupos: PYMES con su propia TI, PYMES con la TI externalizada y PYMES cuyo negocio es dar servicios TI.

  • PYMES con su propia TI: La implantación de ITIL en este tipo de empresas dependerá en gran medida del tamaño de la TI y los servicios que presta. Habrá ciertos procesos ITIL que no tendrán que ser implantados en su totalidad; pero una estructura organizada en procesos, con procedimientos bien definidos, bien alineado con el negocio y orientado a la entrega de servicios a los otros departamentos de la empresa redundará en un ahorro de costes y una mejora en la relación de la TI con el negocio.
  • PYMES con la TI externalizada: Cuando tenemos la TI externalizada tendremos que centrarnos en que la prestación del servicio que nos ofrece es óptima. Una buena forma de garantizarlo es asegurar que cumple con las buenas prácticas ITIL o está certificado en ISO 20.000. Además de esto, tendremos que asegurarnos que hay alineamiento entre nuestro negocio y el proveedor de los servicios informáticos. No nos debemos conformar con lo que tenemos sino que necesitamos una mejora continua de los servicios que nos presta para a su vez poder nosotros mejorar en nuestro negocio.
  • PYMES cuyo negocio es dar servicios TI: Aquí es donde ITIL debe entrar de lleno. La aplicación de sus buenas prácticas redundará en una mejora en la eficacia y eficiencia, un ahorro de costes, una correcta alineación estratégica con nuestros clientes y una mejor percepción de nuestros servicios por su parte. Pero, además de esto, debemos tener presente que tarde o temprano nos exigirán que cumplamos con ITIL – o con la ISO 20.000 – para contratar nuestros servicios. Es vital establecer unas correctas relaciones con los clientes y usuarios, una mejora continua y una optimización de recursos para poder ser competitivos.

Por lo que respecta a este artículo nos centraremos en el primer y último tipo de empresa, dejando para un siguiente artículo sobre el sourcing las del segundo tipo.

Implantar ITIL en la PYME tiene sus ventajas e inconvenientes, a saber y entre otros:

  • Ventajas: La estructura jerárquica suele ser bastante laxa por lo que el establecimiento de los procesos no debería suponer grandes cambios. Suelen ser empresas ágiles, sin el peso de una gran corporación detrás, lo que redunda en una mayor facilidad en la incorporación de nuevas metodologías. El diálogo entre el negocio y la TI suele ser fluido.
  • Inconvenientes: Se está acostumbrado a trabajar de forma reactiva, sin procedimientos ni previsión y cambiar esta tendencia es difícil. Los ‘héroes’ son el centro de la TI, el conocimiento reside en la cabeza de determinadas personas que son reacias a cederlo. Se trabaja por intuición. Falta de formación. Se fomenta el individualismo y no se sabe trabajar en equipo. Hay menos personas para repartir los procesos TI. El trabajo no está estructurado hay mucha resistencia a cambiar este modelo.

ITIL puede ser implantado en las TI de cualquier tipo de empresa, sea cual sea su tamaño. Hay que recordar que ITIL se adapta y adopta. Habrá que estudiar en cada caso en qué procesos haremos hincapié y qué procedimientos estableceremos. Pero cuidado… implantar ITIL no es fácil. Requiere tiempo y esfuerzo. No podemos ser ITIL de un día para otro. Implantarlo nosotros solos puede ser una ardua tarea que, si no la hacemos bien, redundará en un mal desarrollo. Sería recomendable apoyarnos en alguna consultora externa que nos asesore en los pasos a seguir.